Los vinos pueden acompañar desde una comida cotidiana hasta una celebración. Los tintos jóvenes suelen ser frutados y versátiles, mientras que los vinos con crianza ofrecen mayor estructura y complejidad. La temperatura de servicio ayuda a que cada botella muestre mejor sus aromas.
Los espumosos son una opción fresca para aperitivos, encuentros y brindis. Servidos bien fríos, combinan especialmente bien con entradas, quesos suaves y platos ligeros. Elegir la copa adecuada y evitar llenarla demasiado permite disfrutar mejor sus burbujas.
