El universo del whisky ofrece perfiles muy diferentes. Un bourbon suele destacar por su dulzura y sus notas de vainilla, mientras que un Scotch puede presentar matices frutados, especiados o ahumados. Los single malt permiten conocer con mayor detalle el carácter de cada destilería.
Para empezar, lo ideal es probar pequeñas cantidades, observar los aromas y agregar unas gotas de agua. No hay una única forma correcta de disfrutarlo: lo importante es descubrir qué estilo se adapta mejor a cada gusto.
