Un buen trago no necesita una preparación complicada. Para un gin tonic fresco, basta combinar gin, tónica, abundante hielo y una rodaja de limón o pepino. El secreto está en servirlo bien frío y mezclar suavemente para conservar las burbujas.
Con vodka se puede preparar una alternativa igualmente sencilla: vodka, ginger beer y lima. El resultado es cítrico, refrescante y con un agradable toque especiado. Ambas recetas pueden adaptarse fácilmente según los ingredientes disponibles.
